viernes, 17 de junio de 2011

Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM). ¿Negocio para quien?


Siendo profesora de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) en su primer ano de vida en los hospitales habaneros, me asígnaron 19 estudiantes de  3er ano de medicina. Procedían de 7 países incluyendo EE UU y un cubano por cada tres estudiantes extranjeros.
Mas trabajo y menos dinero, mas exigencias y poco salario. Mi salario de 30 CUC al mes no alcanzaba para llenar las barrigas y calzar los pies de mis hijos adolescentes, sin contar la miserable ropa que usaba para trabajar siempre cubierta con una bata que cerraba desde el primer botón hasta el ultimo, así enmascaraba lo que llevaba debajo. Solo unas sandalias compradas en los merolicos, cubrían mis pies de profesor de medicina interna, neurologa y jefa de un grupo básico de trabajo. Los estudiantes de la ELAM recibían gratis: uniformes buenos y nuevos, libros de medicina, zapatos, desayuno, almuerzo,  comida y  transportación al hospital gratis, asi como  estipendio en CUC que gastaban en la cafeteria del hospital, la cual incremento ostensiblemente su recaudación con la llegada de extranjero personal.
A las salas del hospital, se les dio una pinturita, como dibujo animado, para no espantar con el horror a los jóvenes recien llegados.
Un día un alumno argentino me dijo:
__ Yo quiero ser neurólogo igual que UD.  
__ ¡Que bueno!   __le conteste.
__ ¿En que hospital de Cuba prefieres hacer la residencia?  __pregunte ingenuamente.
__ ¿Aquí? ni loco, mis padres con el dinero que se ahorraron de la carrera medicina, me van a pagar la especialidad en Inglaterra. Cuba fue un gran negocio para mis padres, así cuando termine puedo poner mi consulta privada con un titulo de neurólogo sacado en “Lodres y ganar mas dinero”  __me contesto con la arrogancia mayor de la tierra.
Mi jefe y yo intercambiamos miradas de confirmación sobre las estupideces del sistema de educación medica cubano, guiado por la subcortical Elia Rosa, a la vez que contemplábamos "transportar por las escaleras" envueltos en una bolsa, amarrada con sogas a una camilla de hierro encaramada en los hombros de dos trabajadores de la morgue, a los cadáveres de nuestros compatriotas que por estar todos los elevadores rotos por "falta de dinero" tenia que bajarlos 5 pisos escaleras abajo.
Digamos abajo a un sistema de educacion medica esclavista que convierte en tonto a un pueblo que no lo es.